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Red de investigadores preocupados por la necesidad de apropiación social de las TIC y los medios en Venezuela
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(IAR Noticias) 21-Junio-08
La televisión: El arma más mortífera del control social con el "pacifismo" y la "antiviolencia".
La nueva estrategia represiva tiene su matriz funcional en la nivelación masiva de una conciencia y opinión "antiviolencia" que se superpone a cualquier lógica de legitimidad o de justicia social expresada por los grupos que cortan calles y rutas o hacen huelgas para reclamar por sus derechos (a comer y trabajar), o por los que luchan por una mayor distribución de la riqueza. Se trata de una represión sin fusiles, donde la acción militar es sustituida por la manipulación mediática en alta escala orientada al direccionamiento pasivo de la conducta social hacia los objetivos de preservación del sistema capitalista.
Informe especial
Por Manuel Freytas (*)
El sistema ya no reprime militarmente, sino que direcciona conducta social pasiva por control remoto.
La condición esencial para el funcionamiento
del Estado capitalista (tanto en América Latina como en el resto del mundo) se resume en tres factores: Estabilidad económica, gobernabilidad política y "paz social".
Esas tres condiciones son básicas para que el "sistema" (la estructura funcional) de los negocios y la rentabilidad capitalista funcionen sin interferencia y no se alteren las líneas matrices de la propiedad privada y concentración de riqueza en pocas manos.
Cuando por alguna razón se altera alguno de estos tres factores, el sistema entra en crisis, y debe generar inmediatamente alternativas para preservar su supervivencia.
Hoy, la ecuación que resume la supervivencia del sistema capitalista (estabilidad económica, gobernabilidad política y "paz social") se encuentra claramente amenazada por una "crisis global" resumida en tres escenarios: Suba del petróleo, suba de los alimentos y debacle financiera en EEUU, que ya se proyecta como un proceso inflacionario-recesivo mundial desde los países centrales a los países periféricos.
El resultante de ese proceso, por lógica interacción, amenaza con romper la "estabilidad económica", la "gobernabilidad política" y la "paz social" mediante procesos de protestas y conflictos encadenados que surgen tanto en los países más pobres como las urbes centrales de los países capitalistas más desarrollados.
El quiebre de la "paz social", que podría llegar a desarrollarse a escala planetaria (con el consecuente quiebre de la "estabilidad económica" y la "gobernabilidad política") coloca al sistema capitalista ante la disyuntiva de reprimir los conflictos y las protestas sociales que comienzan a extenderse desde Europa a todo el planeta.
Y esta cuestión, clave para la preservación del sistema, pone sobre el tapete el papel de los medios de comunicación en las nuevas estrategias represivas que cambian la acción militar por la acción psicológica (manipulada mediáticamente) como nueva metodología de control político y social.
Estas estrategias, ya tienen un módulo experimental en América Latina, donde los consorcios multimediáticos cumplen un papel central en el direccionamiento y manipulación de conducta social orientada a la preservación del sistema capitalista del cual forman parte como empresa comercial.
En la era del control mediático el sujeto a reprimir ya no es el "subversivo comunista" sino el "violento social".
Del "subversivo al "violento"
En la década del setenta, en Argentina y en toda América Latina, cuando alguna de las variables de supervivencia capitalista (estabilidad económica, gobernabilidad política y "paz social") se rompía, los factores de poder y Washington acudían al golpe de Estado militar para reajustar nuevamente el sistema.
Durante toda la guerra fría el enemigo que atentaba contra el funcionamiento del sistema capitalista era el "peligro comunista" que amenazaba a la sociedad con la "disgregación y el caos".
Los golpes de Estado para cambiar gobiernos civiles por gobiernos militares se ejercían contra la "subversión marxista", y la metodología para restablecer la "estabilidad económica", la gobernabilidad política y "paz social" era la represión armada para restaurar el "orden" por vías militares.
Tres décadas después, en la era del "libre mercado" y del "libre comercio", y con la sustitución del Estado Nacional por el Estado Privado (gerencia de enclave de las trasnacionales) cambiaron las formas pero no los contenidos, y las necesidades de supervivencia del sistema capitalista continúan siendo las mismas.
El actual esquema de dominación y explotación capitalista de América Latina, ya no se rige por la doctrina militar de la "seguridad nacional" sino por la doctrina del "sistema democrático", y por lo tanto los actores de la represión como los "alteradores del orden" cambiaron de identidad.
Hoy el conjunto de la sociedad (en la Argentina como en el resto de América Latina), ya no está amenazada por el peligro de la "violencia subversiva" sino por el peligro de la "violencia social" expresado en las huelgas y protestas con cortes de ruta y de calles.
Consecuentemente, los que hoy quiebran el orden y la "paz social" (con huelgas y reclamos sociales) ya no son los "subversivos" (contra quienes se dirigían los golpes y la represión militar) sino los "violentos" que cortan rutas, calles, e impiden la "libre circulación" de los demás.
Como ayer sucedía con los "subversivos", la caracterización de "violento" se antepone a la causalidad de la acción de las luchas sociales y sindicales.
Así como durante las dictaduras militares se demonizaba al "subversivo" para descalificar su proyecto de cambio del sistema capitalista por otro más justo, a los que ahora hacen huelga y cortan rutas se los demoniza como "violentos" para deslegitimar las luchas sociales por un mejor reparto de la riqueza.
En términos concretos (y disfrazados de servidores públicos de la comunicación social), los consorcios mediáticos que realizan el control político y social (en sustitución de los militares) son auxiliares complementarios de la "Justicia" (del sistema) en la tarea represiva, y el sujeto a reprimir ya no es el "subversivo comunista" sino el "violento social".
Consecuentemente, la tarea disciplinadora-represiva de los medios de comunicación del "sistema democrático" (el nuevo ejército del control político y social que sucedió a los militares) está orientada a reprimir a todo aquel que viole la "paz social" reclamando por sus derechos (a comer o a trabajar) con huelgas y movilizaciones con cortes de ruta.
A diferencia de los ejércitos militares, el ejército mediático no hiere ni mata para reprimir, sino que aísla y demoniza socialmente a los grupos que utilizan metodologías de lucha social que perjudican la "estabilidad" (o sea, la rentabilidad) del sistema capitalista.
En términos estratégicos, la calificación de "violento" es un derivado (en el terreno de las luchas sociales) de la calificación de "terrorista" utilizada por Washington para justificar su hipótesis de control regional con la "guerra contraterrorista".
Y como, en la estrategia de dominación con elecciones, gobierno civil y Parlamento, ya no hay guerra fría ni "subversivos", ahora la tarea de reprimir a los que amenazan la estabilidad del sistema no se hace con tanques y soldados sino con medios de comunicación y manipulación orientadora de conducta colectiva.
La nueva estrategia represiva
Quien observe atentamente el mapa político y social de América Latina, podrá comprobar que el uso de la represión policial y militar de los (hoy reducidos y escasos) conflictos sociales y sindicales es mínima y solo se la utiliza en casos extremos.
Y eso tiene una explicación: Los gobiernos (técnica y funcionalmente, gerencias de enclave de los bancos y corporaciones trasnacionales) no se mueven dentro de un esquema militar (el viejo sistema de dominación) sino dentro de un esquema político-democrático (el nuevo sistema de dominación).
Por lo tanto, si caen en la tentación de reprimir policialmente, la corporación mediática les arroja la sociedad en contra calificándolos de "represivos y violentos".
Los gobiernos que comenten el error de reprimir militarmente son inmediatamente rechazados por la sociedad masivamente nivelada en la condena a " toda forma de violencia", más allá de sus contenidos (esto se ejemplifica con el caso del gobierno de Kirchner analizado más abajo).
No importa que el que corte ruta sea un hambriento o un desocupado (en América Latina hay 200 millones de pobres e indigentes), la opinión pública está masivamente "adoctrinada" (por los medios de comunicación y sus conductores) para rechazar (sin ningún análisis de las causas) las huelgas y los cortes de ruta que generan "violencia social".
De la misma manera que en la década del setenta, se utilizaba la figura del "subversivo" (como expresión de demonización social justificatoria de la represión militar), hoy se utiliza la figura del "violento social" para aislar, deslegitimar y condenar socialmente las luchas sindicales y sociales que atentan contra la "estabilidad económica", la "gobernabilidad" y la "paz social" del sistema.
De esta manera, y a la luz del crecimiento desmesurado de los activos empresariales y de las fortunas personales (con su contracara de pobreza y exclusión social masiva) en América Latina se verifica aquel axioma que expresa que "la paz es el negocio del dominador".
Y prueba la efectividad de las técnicas mediáticas para controlar las protestas sociales y sindicales con la lógica represiva de la "antiviolencia" predominando sobre las razones de los reclamos.
En este escenario, las fuerzas policiales y militares tienen como función principal: disuadir antes que reprimir, para preservar a su vez, los acontecimientos que puedieran desbordar y alterar la "paz social" del sistema.
Es así que el gobierno que decide utilizar la fuerza policial o militar, también pierde inmediatamente legitimidad política y apoyo social, tarea de la que se encargan los propios medios de comunicación, cuya misión es preservar el "sistema democrático" (de dominación capitalista) en los parámetros establecidos de la "estabilidad económica, la "gobernabilidad política" y la "paz social".
La nueva estrategia represiva tiene su matriz funcional en la nivelación masiva de una conciencia y opinión "antiviolencia" que se superpone a cualquier lógica de legitimidad o de justicia social expresada por los grupos que cortan calles, rutas o hacen huelgas para reclamar por sus derechos o por una mayor distribución de la riqueza.
Se trata de una represión sin fusiles, donde la acción militar es sustituida por la manipulación mediática en alta escala orientada al direccionamiento pasivo de la conducta social hacia los objetivos de preservación del sistema capitalista.
Ese es el papel estratégico, la función clave, que cumple la corporación mediática (que sustituye a la corporación militar en la tarea represiva de restauración del "orden") como nuevo gendarme de adoctrinamiento y de control político y social en la era de la Guerra de Cuarta Generación, donde las operaciones militares son sustituidas por operaciones psicológicas.
El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública, convirtieron a las operaciones de acción psicológica mediática en un arma estratégica de importancia clave para el control político y social.
Manipular, controlar, y convertir a este individuo-masa en potencia social direccionada con fines de control y dominio político-social es el objetivo estratégico clave de la Guerra Psicológica.
Mediante la manipulación y direccionamiento de conducta por medios psicológicos el individuo-masa se convierte en "soldado cooperante" de los planes de dominio y control social establecidos por el capitalismo trasnacional y la potencia imperialista regente.
Es a la vez, víctima y victimario, de las operaciones psicológicas, ya que se convierte en una célula trasmisora tanto de planes de consumismo capitalista como de planes de control y represión social manipulados sin el uso de las armas.
La lógica represiva con el temor al "violento social" aísla a los movimientos populares que se enfrentan al sistema y demoniza sus métodos históricos de lucha ante el resto de la sociedad nivelada masivamente por la resignación "pacifista".
Al convertir las huelgas y los cortes de ruta en sujetos de escarnio y de condena social masiva, el sistema capitalista puede preservarse y y generar "alternativas de gobernalidad" sin utilizar las armas contra sus enemigos.
Esa es la explicación de porqué hoy en América Latina, con 200 millones de pobres e indigentes y con la más alta tasa de desocupación del mundo, los administradores "democráticos" gerencian el Estado capitalista casi sin la necesidad de utilizar la represión militar.
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En WikiReforma se publican los 350 artículos que conforman la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela con todas sus Disposiciones, contando cada uno con salas para debatir. Así mismo, están los 69 artículos reformados por el Presidente y la Asamblea Nacional de Venezuela.
Desde que el miércoles 10 de enero de este año, escuché a Jessie Chacón, nuevo Ministro de Poder Popular de las Telecomunicaciones y la Informática, disertar sobre el perfil del nuevo cargo, no dejo de decirme, pero si eso son las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) con un plus por demás estimulante; con la visión social y la visión política que han carecido muchas de las Políticas Públicas desarrolladas hasta los momentos.
En consecuencia, he decidido Ministro hacerle esta carta pública para plantearle fundamentalmente lo siguiente: porqué no hablar de un Ministerio de las TIC. Hecho por demás sin antecedentes en AL. Hasta ahora, las Tic en nuestro país han sido percibidas como algo instrumental y casi marginal, donde lo importante es el conocimiento duro, vale decir lo técnico y no el conocimiento blando es decir los contenidos. Lo ideal, lo equilibrado es una combinación de ambos.
Escucharlo ministro, me hace sentir optimista en relación, por ejemplo, a la aplicación efectiva en todo el estado venezolano del SW libre, tal y como lo ordena el decreto 3390, emitido hace 3 año, el cual ordena la migración progresiva de la administración pública del SW propietario (léase Windows) a un SW no propietario y que hasta ahora solo se ha cumplido a medias.
Su paso por el Ministerio de Información, supone un manejo y un entendimiento de la Información y la Comunicación como facilitadores del desarrollo, así como un componente fundamental en la expansión de las TIC, donde la conectividad es importante pero no lo único. Lo más importante es su uso y apropiación.
Por ello, creo que el nuevo Ministerio de Telecomunicaciones e Informativa, así como el Ciencia y Tecnología y el de Información deben actuar de manera coordinada en muchos aspectos relacionadas con las TIC y es por ello que insisto y porqué no un Ministerio de las TIC? Ahora que poco a poco vamos conociendo los entes que integran el nuevo organismo como CONATEL, el CNTI, Ipostel, la red de TV, los cuales van configurando un concepto integral, casi redondo, más allá de algunas reflexiones teóricas.
Así, la visión política que usted delineó en la toma de posesión del cargo, me hace sentirme esperanzada, por ejemplo, con el futuro del Gobierno Electrónico, para que se convierta en un elemento de apoyo en busca de una Democracia Participativa y Democrática, tal cual lo plantea los elementos de definición política desarrollados por el presidente en Fuerte Tiuna en diciembre de 2005, así como los expresados el 15 de Diciembre del año que acaba de terminar, donde se delineó la nueva geometría del poder en busca del Socialismo venezolano del siglo XXI.
Hasta ahora, el e-gobierno venezolano ha sido un elemento que ha estimulado muy poco la participación ciudadana, no genera interactividad con el usuario ni responde a los requerimientos que se le hace. Casi ningún ministerio, por no decir ninguno, contesta a las preguntas, quejas o exigencia que vía e-correo se le hacen, empezando por la propia página de Aló Presidente, que suele descastar los correos, sin ni siquiera leerlos. Ningún ministro tiene su correo a la disposición de los usuarios. Tan solo existe un correo del webmaster o de funcionarios de menor rango, si capacidad de resolución, que generalmente nunca contestan. Hago estas afirmaciones a partir de vivencias propias y compartidas y de investigaciones realizadas en el àrea.
Esta falta de " cultura digital" en el e-gob venezolano debe ser enfrentada, para aprovechar las potencialidades de las TIC para estimular la participación, generar ciudadanía y propiciar el empoderamiento de los hombre y mujeres que diariamente construyen el nuevo país.
En cuanto a los Centros de Acceso a Internet, de acuerdo al último dato de CONATEL para el III trimestre del 2006, existen más de 2500 en el país. Hecho sin precedente en Latinoamérica y cuidado y no en el mundo, sin embargo, esos acceso no aparecen reflejados en nuestras estadística de conectividad, allí sólo aparecen los que pagan suscripción. Por ello afirmo que nuestro acceso es mayor al 18%.
De allí, que mejorar y hacer transparente nuestros indicadores en TIC es por demás urgente, lo cual nos permitiría mejorar nuestro Índice de Desarrollo Humano y hacer más pequeña nuestra brecha digital, que por supuesto es expresión de la brecha social. Un ejemplo: los Infocentro en 2005 generaban un 4 % de la conectividad del país, esto sin contar los CBIT que tienen acceso a Internet, los Nudetel, los del proyecto Alma Mater. Y no hablemos de Cibercafes, que eso daría para una carta aparte.
Su presencia en este nuevo ministerio, también debería sensibilizar a los tomadores de decisiones de la importancia por ejemplo: de la visión de género en las políticas públicas asociadas con las Tic en nuestro país. Mientras que en otros se ha avanzado, en Venezuela está ausente.
Igualmente confío en que Venezuela comience a tener presencia " activa" en los foros internacionales relacionados no solo con las telecomunicaciones, sino con las TIC. Que se acaben los viajes de turismo de los funcionarios a esos eventos. Por supuesto, reconozco que también hace falta una Sociedad Civil más activa y más participativa.
En Colombia, por ejemplo, recuerdo como la Ministra de Información y Comunicación, se reunió con sectores académicos y civiles para delinear la posición de ese país en la II Cumbre de la Sociedad de la Información. Aquí en el país resultó casi que imposible conseguir la posición oficial. Como simple dato: en la primera Cumbre de la Sociedad de la información realizada en Ginebra, el país " envío" a un personaje, cuyo nombre no vale la pena recordar, con una ponencia plagiada a quien esto escribe. Para la segunda Cumbre, realizó un " documento" lleno de buenas intenciones y…. lugares comunes de casi nula difusión.
Me comentan los participantes de otros países en eventos similares, que generalmente los venezolanos/as, no asisten a los debates y suelen llegar casi al final… llenos de muchas bolsas, repletos de compras. Turismo oficial que llaman.
Quiero terminar haciendo referencia a la Ley de Infogobierno. Esa ley fue consultada con el país, sin embargo, muy pocas de las observaciones realizadas fueron tomadas en cuenta, en especial la relacionadas con el nombre y con la falta de la visión política, social y comunicacional que una ley de esa dimensión debe tener.
Finalmente Sr. Ministro, tengo confianza en usted y en su gestión. Son muchas las cosas que ese ministerio puede ayudar para enrumbar al país, no hacia una Sociedad de la Información, fagocitada por el mercado, sino hacia una Sociedad del Conocimiento inclusiva en busca del Socialismo del siglo XXI.
* Periodista- Docente universitaria

TIC, la clave para la integración social
Aída Ulloa
El Universal
Jueves 11 de octubre de 2007
aida.ulloa@eluniversal.com.mx
Las empresas, los consumidores y el gobierno requieren de opciones tecnológicas que les permita ser más eficientes, más competitivos y más productivos, afirmó Luis Téllez Kuenzler, secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), en la inauguración del congreso anual de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de la Información (AMITI).
"Especialmente para el gobierno, el uso correcto y oportuno de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) le permitirá responder con más rapidez al desahogo de trámites y prestar con más eficacia y cobertura servicios como los de salud, educación y otros", apuntó.
Detalló que mediante el sistema E-México se promueven iniciativas que van desde el desarrollo del gobierno electrónico hasta programas encaminados a facilitar el acceso de las TIC hacia los sectores de la población con más desventajas socioeconómicas.
Actualmente operan en el país 9 mil centros comunitarios digitales en instalaciones públicas como escuelas, unidades médicas y plazas comunitarias de más de 5 mil localidades, donde los jóvenes se acercan por primera vez a las TIC, con lo que se acorta la brecha digital.
"El reto es llevarlo a todo México. Sin lugar a dudas, esto tiene un impacto muy importante sobre la calidad de vida de la población con menos recursos", dijo Téllez, y señaló que según el Programa de Comunicaciones y Transportes 2007-2012, uno de los objetivos es respaldar el sistema E-México, y la meta del gobierno es que, para 2012, 70 millones de mexicanos tengan acceso a internet, "con más cobertura de acceso de banda ancha para que nos situemos como uno de los tres primeros países en este rubro en América Latina. La meta es ambiciosa si pensamos que este año se estima terminar con cerca de 23 millones de usuarios".
México llegó tarde a las tecnologías de la información (TI), aseguró Rafael Funes, presidente del consejo directivo de la AMITI.
Dijo que nuestro país sólo invierte 1.2% del PIB en TI, cuando el promedio mundial es de 5%, según la OCDE.
En tanto, Federico Ferreres, gerente de Inteligencia Competitiva de Softtek, dijo que en 2007 el valor del mercado de servicios de TI en México oscilará en 3.1 billones de dólares.
Por su parte, Ricardo Zermeño, director de Select, advirtió que es crucial que las empresas acompañen a la tecnología con mejores prácticas corporativas.

El acceso de los ciudadanos y ciudadanas al conocimiento, a la información pública y a la producción científica y tecnológica en el país, o emanada de otros, se ha convertido en el siglo XXI en una necesidad imperiosa que los distintos gobiernos deben promover para alcanzar democracias desarrolladas y participativas, acelerar el crecimiento, aumentar la competitividad, promover el desarrollo sostenible, erradicar la pobreza y facilitar la integración eficaz en la economía mundial, acortando brechas con países más desarrollados, pues está aceptado universalmente que la brecha digital profundiza las desigualdades económicas y sociales.
La importancia del acceso de los ciudadanos al conocimiento es de vital trascendencia, ya que no hay democracia sin participación, ni participación sin información y son las tecnologías de la información y las comunicaciones las que facilitan estas relaciones. En un modelo democrático moderno la participación de los ciudadanos no puede limitarse a simples consultas, ni a sondeos de opinión, sino que es preciso incluirlos en el proceso de toma de decisiones desplazándose del compromiso colectivo hacia formas más individuales de participación, fuera de las estructuras y mecanismos participativos del pasado (simple democracia representativa). Resulta imprescindible el acceso a la información multidisciplinar (empleo, vivienda, trabajo, investigación, ciencias, desarrollo, salud, ...), el acceso de bajo costo y ágil a las Tecnologías de la Información, y en concreto a la Internet, que ha permitido canalizar múltiples esfuerzos por hacer realidad el cumplimiento de los derechos humanos relacionados con la libertad de opinión y expresión, o la libertad para investigar y recibir informaciones y opiniones, en especial el acceso a la información pública.
La nueva economía está centrada en la información y el conocimiento como bases de producción y de competitividad para empresas, regiones y países, y es el Estado en sus distintos niveles el mayor receptor y emisor de la información de interés público.
Otorgar acceso y control de la información de forma oportuna, fluida, veraz y completa, permite la posibilidad de ejercer una influencia determinante no sólo en la definición de las políticas públicas, sino también en su crítica y valoración constante, así como eventualmente en los cambios que pueda ser necesario introducir en ellas. Es decir, el acceso de los ciudadanos y ciudadanas al conocimiento, a la información pública y a la producción científica y tecnológica puede garantizar:
1- Regulación del ejercicio del poder (ciudadanía vigilante de la gestión pública) y concienciación hacia un cambio cultural en la relación Estado-ciudadano.
2- Mejorar la ética en la función pública (impedir infracciones, corrupción, ...).
3- Facilitar la transparencia y rendición de cuentas (no malversación de fondos).
4- Mayor participación ciudadana al sentirse plenamente parte de sus democracias y por ende al ejercicio pleno de la ciudadanía.
5- Fomento de la contribución activa al desarrollo de la investigación científica y a la innovación tecnológica del país.
Facilitar esta nueva forma de participación ciudadana no es cuestión sólo de voluntades políticas, sino también están implicados otros factores intrínsecos a sociedades desarrolladas como definir políticas de estados educativas transformadoras de su estructura básica, que contemplen sus dimensiones a nivel político-ideológico, técnico-pedagógico y organizacional. Resolver problemas relacionados con las infraestructuras y tecnologías de la comunicación (accesos más económicos, universales y de calidad), bases documentales de información para la investigación y el conocimiento (fáciles de acceder y utilizar, contenidos actualizados y completos). Establecer habilidades y destrezas informacionales de los ciudadanos que les posibiliten una transformación de la información en conocimiento útil en su labor de influir en el quehacer de las instituciones públicas.
Así pues, varios son los instrumentos que toman parte en esta nueva realidad democrática:
- Ciencias de la Documentación: como disciplinas gestoras de la información contenida en los documentos, sean cuales sean sus formatos y soportes, que permitan su transformación en conocimiento (información organizada).
- Educación: como pilar para el aprendizaje de las capacidades informacionales de los ciudadanos, y distribución del conocimiento y los valores adquiridos.
- Tecnologías de la Información: como facilitador de transmisión de la información y globalización de los valores democráticos.
- Contenidos y servicios masivos de información disponibles desde las instituciones del Estado que salvaguarden y promuevan la diversidad cultural.
- Gestión del conocimiento organizacional: como principio rector en su compromiso de responsabilidad social para la democratización de la información organizacional.
En este contexto, el Proyecto Información para el Cambio Ciudadano (InfoCC) es una iniciativa de carácter mundial que busca cubrir las necesidades crecientes de información de los miembros de las sociedades, valorando el conocimiento generado de un uso efectivo de la información contenida en los documentos – y no sólo los avances técnicos – como cruciales en el desarrollo democrático de las sociedades, asumiendo que cada país cuenta con una propia realidad que hay que tener en cuenta a la hora de definir las acciones de trabajo articuladas en los 12 Ejes Temáticos bajo los cuales están trabajando actualmente profesionales e instituciones de 19 países.
Artículo redactado por los miembros de la Red InfoCC
www.documentalistas.org/proyectos/cambio_ciudadano
info@documentalistas.org
Septiembre 2007
Proyecto Internacional
para el Cambio Ciudadano
Eje nacional de miembros y actividades en Venezuela.
Embajador
| Se eligirá en convocatoria pública entre los miembros nacionales, cuando el país tenga más de 100 miembros registrados. La institución / persona seleccionada pasará a formar parte del Comité Coordinador de la Red InfoCC por un período bianual. | |
Miembros
Institucionales
Cátedra de la Paz y Derechos Humanos Mons. Oscar Arnulfo Romero /
Individuales (Expertos) Actividades
Ana Melissa Zárraga Zamora / Ángel Moros R. / Eva Rey Moreno / Francisco Martínez Montero / Jesús E. Jurado R / Julio Alexander Parra Maldonado / Miguel Ángel Altuve Cáceres / Morelis Gonzalo Vega / Nathalie Carrillo Gómez /




Hasta este 19 de julio, Colnodo, con el apoyo de la Asociación para el
Progreso de las Comunicaciones (APC) y en asocio con el Observatorio de
Sociedad, Gobierno y Tecnologías de Información de la Universidad Externado de
Colombia y la Corporación Colombia Digital tiene abierta la consulta sobre
Políticas de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en Colombia.
Se
trata de un ejercicio para consultar a la sociedad civil sobre su conocimiento
en el tema dada la transición del Ministerio de Comunicaciones de Colombia hacia
un Ministerio de las TIC. Para participar en la consulta: www.surveymonkey.com/s.aspx?sm=G_2fgUi05PeBsQcixp2FCI_2fg_3d_3d